Por Lucía Carew. Los Policías, integrantes de las fuerzas de seguridad, son tan humanos, sangre y huesos cómo cualquier viviente.
Sufren la inseguridad impuesta por los delincuentes que son los dueños de la calle.
Gracias a Dios el ciudadano – policía está ileso del asalto de cuatro contra él solito y la coherencia judicial, después de haberlo tenido detenido fué absuelto.
Ellos son blanco fácil cuando el o los delincuentes se dan cuenta que se enfrentan a un Oficial, ahí le sacan las pertenencias y el arma.
Gracias a Dios el Oficial ileso.

